Dile la verdad, es de confianza.
Y el enemigo nunca fue la distancia. Te lo enseño.
Ese es el enemigo: la rutina. No los kilómetros.
Escogen la date, cada quien prepara su parte en secreto, y todo se revela ya en FaceTime, a su hora.
¿Ves ese SELLADA? Tú también traes una, ahí arriba. ¿Verdad que pica? 😏
Datear abre pronto. Las parejas fundadoras entran primero y se quedan con este precio para siempre. Esto es lo que reciben:
El menú propone dates nuevas: sabores a ciegas, noche de premios, cocinar lo mismo, plan del reencuentro y más cada semana.
Cada quien prepara su parte sin que el otro pueda espiar. Sellado hasta la hora de la date.
Le dicen sus horarios una vez y Datear encuentra la hora que les sirve a los dos, con cuenta regresiva.
Cada date guarda sus fotos, respuestas y premios. Su historia se colecciona sola.
Se escriben algo hoy y se abre solo el día que por fin se vean en persona.
Una vez al año, su aniversario se convierte en ceremonia: presentación, premios y todo lo que se dijeron.
Quedan lugares de la primera tanda. Cuando se llenan, el precio fundador se va con ellos.
Apartas su lugar hoy. El cobro se hace hasta que la app esté lista para ustedes. Cancela cuando sea, y garantía de primera date: si no les saca ni una carcajada, te regresamos tu dinero.
Les escribimos cuando su primera date esté lista. Mientras tanto, sigan viendo la misma luna.
No. Una suscripción cubre a la pareja completa: uno paga y el otro entra con una invitación.
Solo para la revelación, que es la date, y ustedes escogen ese horario. Toda la preparación es a su ritmo, cada quien en su zona horaria.
Primero: felicidades. Segundo: las dates siguen funcionando en persona, y su museo con toda la historia se va con ustedes.